Home » Opinión » La Reina Roja » Mi Mafalda no perdió

Mi Mafalda no perdió

Testimonio en el marco de la lucha contra el cáncer de mama.

La vida tiene distintas formas de darnos lecciones; algunas para cosas básicas como cubrir nuestras propias necesidades y satisfacer nuestros deseos, otras que se quedan como marcas emocionales e incluso cicatrices en la piel. En lo personal, creo que hay un momento específico en el que todo inicia, yo aún recuerdo el día en el que comencé a aprender de verdad.

Era una tarde de 22 de octubre de 2009, mi mamá y yo oímos la peor noticia de nuestras vidas de uno de los buenos oncólogos del Instituto Tlaxcalteca de Asistencia Especializada a la Salud (ITAES), cuando aún los había: “es un birads 4 CA de mama no le voy a mentir son muy pocas las posibilidades de sobrevivir”, dijo, mi mamá solo asintió con la cabeza y salimos de ahí sin la menor idea de que hacer. Fueron casi dos años de pelear y vencer, pese a cualquier pronóstico incluso pudo volver a dar clases y cantar como solo ella sabía hacerlo.

No sé con precisión a qué culpar, si el temor de encontrarse nuevamente con el cáncer, descuido, o que esta enfermedad no tiene palabra de honor. Creo que ella lo sentía, sabía que esta vez las cosas se pondrían muy feas, pero la decisión no era fácil y cuando al fin acudió al médico el panorama no fue nada alentador. Un 16 de febrero de 2015 mi papá, mi mamá y yo escuchábamos de la oncóloga: “metástasis, solo queda cuidados paliativos y esperar, lo lamento no hay nada que hacer”. Sentí el piso moverse y un vació terrible en el estómago, mi papá tenía el rostro desencajado, mi mamá escuchaba las indicaciones y como la primera vez solo asentaba con la cabeza. Tras un año de agonía, la madrugada del 17 de febrero de 2016 despedí en mis brazos a la persona que me recibió en los suyos.

Un mensaje regular que escuchas en estos casos es “perdió la batalla”; aunque creo que “Perder” es una palabra radical y muy poco acertada tratándose de ella y de muchos otros que han enfrentado este mal, hoy a 1 año 8 meses de su partida puedo decir que ella no perdió. Quienes la conocieron saben que siempre decía: “yo voy a pelear porque quiero vivir, a mí no me va a ganar”, pierdes cuando juegas con miedo y en su posición pese a que sabía que no había cura y que someterse al tratamiento solo prolongaba el sufrimiento, su fuerza mental supero a la física y a la misma enfermedad, mi Mafalda no perdió, su cuerpo no resistió pelear al ritmo de ella, perdió su cuerpo pero no su espíritu.

Estos últimos años he tenido grandes enseñanzas y si ahora hablara de valentía para hacerle frente a esta enfermedad sin importar el resultado ese sería Gerardo (Q.E.P.D), si fuera esperanza seria Guadalupe Treviño, Graciela Islas, Karla Alarcón y Alekar Franco, si fuera de amor en la salud y la enfermedad la llamaría: Ernesto Rodríguez (mi papá), amor de familia: Alarcón, Alba y todas sus ramificaciones; si fuera amor de hermanos sin duda: Jorge, Sergio, Armando y Alicia (hermanos de mi mamá); si fuera amor de amigos, la lista es interminable.

Este es mi testimonio, se quedan muchas cosas en ti cuando pierdes a un ser querido por causa de esta enfermedad: solo espero que a través de la lectura de a quienes llegue mi texto, se genere la conciencia para prevenir y ser atendidos a tiempo; porque mi historia y la de quienes han sufrido este mal no quisiéramos que se repitiera.

De mi madre aprendí la fuerza y la entereza para levantarme todos los días sin importar todo lo malo alrededor, sembrar para bien porque la cosecha se reflejará en cosas hermosas en nuestra vida. Ella ha sido mi mejor maestra y aún después de su muerte, sigue dándome lecciones.

Me enseño lo que era el amor, pero también lo que era sentir un inmenso vacío, el vacío desde el día que se fue.

About Areli Alarcón

Es estudiante de la licenciatura en ciencias de la comunicación en el Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , y licenciatura en idiomas europeos del Instituto de Estudios Superiores Dante Alighieri de Tlaxcala, se ha desempeñado como fotógrafa para la revista “Expresión Educativa”, reportera y columnista del diario digital Coyuntura, practica pole fitness y actualmente se desempeña como video bloguera, reportera y entrevistadora de Monitor Tlaxcala.
Areli Alarcón

A %d blogueros les gusta esto: