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En #Tlaxcala no pasa nada

Ayer, el periodista Álvaro Delgado de Proceso, reclamó en un acto oficial de Presidencia, realizado en Los Pinos, terminar con la violencia contra periodistas en México.

Durante un evento oficial de Enrique Peña Nieto con motivo del cambio de Presidencia del Consejo de la Comunicación, un periodista sacó una manta con el mensaje “Basta de Sangre” para exigir un alto a los asesinatos en contra de comunicadores.

El periodista Álvaro Delgado de Proceso, reclamó en un acto oficial de Presidencia, realizado en Los Pinos, terminar con la violencia contra periodistas en México.

Previamente, a las 12:20 de la tarde, el reportero del semanario Proceso publicó un mensaje en Twitter en el que explica que justo a esa hora se cumplía un mes del asesinato del fundador del medio Ríodoce.

“Mi protesta, ante el presidente Peña Nieto, fue respetuosa, en ejercicio de la libertad de expresión que él mismo dice garantizar”, señaló en otro mensaje Álvaro Delgado.

En su mensaje, Peña Nieto indicó que comparte su convicción de que el ejercicio libre del periodismo es una condición indispensable de la sociedad.

“Mi administración es y seguirá siendo respetuosa de la libertad de expresión y pluralidad de voces que se expresan en los medios” señaló.

Durante el evento, Federico López Otegui, tomó protesta como nuevo presidente del CC.

Javier Valdez, de 50 años, fue acribillado el 15 de mayo en Culiacán, Sinaloa, cerca de las oficinas de Ríodoce, semanario que fundó en 2003. Desde hacía más de una década era colaborador de la AFP y también corresponsal del diario La Jornada.

Apenas en octubre pasado, Javier dijo a la agencia Efe que el periodismo “valiente y digno” que se hace en México “no tiene sociedad alrededor, está solo”, y por eso cada vez es más escaso en un país donde el crimen organizado y los gobiernos corruptos imponen el silencio a punta de bala o dinero.

Su muerte generó fuertes protestas de la prensa en México, el tercer país más peligroso para ejercer el periodismo, según la organización Reporteros Sin Fronteras, y en donde suman más de un centenar de comunicadores fallecidos desde el año 2000.

En lo que va de año han sido asesinados seis periodistas.

Acabo de reclamar, ante el presidente Peña Nieto, la exigencia de que no haya más violencia contra periodistas.

Mi protesta, ante el presidente Peña Nieto, fue respetuosa, en ejercicio de la libertad de expresión que él mismo dice garantizar.

Álvaro Delgado es premio nacional de periodismo y escritor, desde el inicio de su carrera en EL UNIVERSAL, ha impulsado el periodismo de investigación y la denuncia pública para dar voz a quien no la tiene.

Recordamos que a inicios de los 90, Álvaro Delgado era coordinador de la sección de estados, desde donde animó e impulso a periodistas de todo el país a incursionar por el mundo del reportaje, “el rey de todos los géneros en periodismo”.

Lo saludamos y reconocemos su valentía, ya que ayer incluso frente a Peña Nieto los elementos del Estado Mayor Presidencial trataron comedidamente de quitarle su manta, lo que da una idea de la gravedad de la situación en que se desenvuelven los integrantes del gremio.

Pero mientras, -EN TLAXCALA NO PASA NADA-, y así es, en materia de la aplicación de la justicia a favor de los periodistas tlaxcaltecas, no pasa nada, de nada valen denuncias ante la PGJE, CEDH o PGR o ante la opinión pública.

Ni una sola ha prosperado históricamente en Tlaxcala, por el contrario, hemos sufrido encarcelamiento como es el caso del que esto escribe en Apizaco y por ejemplo de Arturo Técualtl Hernández o el director de E-consulta Tlaxcala, Martín Ruiz Rodríguez.

Ni que decir del compañero Carlos Alvarado que ha sido baleado y amenazado, también el periodista Francisco Javier Conde Gutiérrez y como olvidar el caso de la agresión a una docena de compañeros que fueron golpeados por una turba de maestros de Bases Magisteriales.

Es constante el acoso por parte de elementos policiacos, las amenazas y agresiones como las que ha sufrido el reportero gráfico Jorge Lezama y la lista es interminable hasta llegar a los más recientes casos.

El periodista de Apizaco, Pablo Morarles Cruz ha sido amenazado de muerte, y su caso no ha sido ventilado por la mesa directiva de la Unión de Periodistas de Tlaxcala (UPET), ya que este periodista no es la primera vez que sufre agresiones.

Incluso integrantes del colectivo “Hablemos Reporteros” con representación en el estado de Tlaxcala, encabezados por  Alejandro A. Gómez, director del diario digital Monitor Tlaxcala, sostuvieron reuniones de trabajo e información con la secretaria de Gobierno, Anabel Alvarado Varela y el presidente en Tlaxcala de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Víctor Manuel Cid del Prado Pineda, a efecto de establecer los mecanismos de acción para garantizar y proteger la labor de los periodistas de Tlaxcala.

Una comitiva encabezada por Alejandro A. Gómez, Pablo Morales Cruz y Alejandro Ancona, manifestaron a la responsable de las políticas de gobierno locales la inquietud que ha surgido en una porción del gremio periodístico tras las amenazas de muerte que ha sufrido el periodista Pablo Morales Cruz, director del periódico La Noticia de Tlaxcala por un empleado del gobierno municipal de Tzompantepec, Tlaxcala, por su labor profesional.

También se le informó de la agresión que sufrió el foto periodista Alejandro Ancona, de La Jornada de Oriente, por elementos de seguridad privada de la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Asimismo, también fue informada la Secretaria de Gobierno, sobre la agresión sufrida por el periodista Roberto Zetina de la radiodifusora Cinco Radio, del vecino estado de Puebla y que desempeña su labor periodística también en la entidad, apenas el fin de semana pasado cuando policías estatales detuvieron a presuntos ladrones de autos a la entrada del Arco Norte.

Cabe recordar que el gobernador Marco Mena participó en la firma del Convenio para Fortalecer la Protección a Periodistas y a Defensores de los Derechos Humanos, celebrado entre la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) y el Gobierno Federal, en donde también se presentaron las conclusiones de las comisiones que integra Tlaxcala.

Ahí están las denuncias, el clamor de que pare la violencia en Tlaxcala, pero nadie actúa, ni la PGJE, CEDH o la federal PGR, EN TLAXCALA NO PASA NADA.

Desde el punto de vista de la actual clase política – EN TLAXCALA NO PASA NADA-, sigue siendo esa “Isla de la Fantasía” de la también priista Beatriz Paredes que era, fue y será todo negación.

El tiempo pasa y es verdad -EN TLAXCALA NO PASA NADA- porque no hay avance al menos en temas tan importantes como lo es el de la seguridad, donde han llegado a procurar justicia elementos que en seis meses no han dado resultados.

Ya superamos la cifra de más de 50 muertes violentas, desde ejecutados, balaceados, secuestrados, encostalados, ensarapados, asesinados y sigue la misma negación, mientras allá en los archivos crecen las llamadas “carpetas de investigación”.

Simplemente en la mayoría de las áreas de gobierno no hay avances, menos resultados, ni se diga del inicio o avances en la realización de una sola obra pública.

Pasa el tiempo, más de seis meses y no se nos informa de las renuncias de quienes no dan resultados, ni mucho menos de cambios en una administración que sigue dominada por directores y jefecillos del sexenio pasado.

Que siguen con sus constructoras disfrazadas, sus mismos proveedores, mientras al pueblo se le brinda pan, circo y selfies con funcionarios federales que vienen a Tlaxcala, pero ni fa, ni fu.

No hay avances en materia de seguridad, al contrario la violencia, los robos a plena luz del día son el pan nuestro de cada día, mientras que en educación ya van seis meses de buscar “oportunidades”, pero no hay una sola obra en escuelas.

Las plumas agradecidas y borrachas de poder “descubrieron” que al fin ya se va a presentar la semana que entra el Plan Estatal de Desarrollo, para ellos y desde sus anexos es “la varita mágica” que va a solucionar todo.

Ojalá y en este PED, se incluya al menos el seguimiento de las denuncias que los ciudadanos tlaxcaltecas, incluidos los periodistas, han llevado a las autoridades que supuestamente imparten justicia.

Pero al paso que vamos, todo parece indicar que en TLAXCALA NO VA A PASAR NADA, ni pasará, en materia de la aplicación de la justicia pronta y expedita… COMO LA PROMETIERON.

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